lunes, 14 de julio de 2014

Contadores de historias

Pensad por un momento en lo que más os guste hacer e imaginaos trabajando en eso. No hablo de retos ni de metas, hablo de ser lo que queramos ser, picando de todos los palos, sin dejar de prepararnos para ser mejores en eso que tanto nos gusta. Cuando tengáis ese alimento que os llena el alma de ilusión, imaginad que invertís vuestro tiempo y lo poquito que tenéis ahorrado en formaros en ello, en buscar un camino, en recibir clases de un grupo de profesionales expertos en eso que tanto os gusta.

Visualizad cómo sería practicar delante de ellos para que opinen de vosotros, os pongan entre las cuerdas, os reten, os aconsejen y os orienten. Preparaos para ser criticados cuando lo hacéis mal y tened la fuerza necesaria para encajar los "golpes". Si no la tenéis, buscadla en cada lágrima que os produzca el miedo o la inseguridad, en cada crítica o desaliento. Pero no olvidéis la lección: jamás os rindáis.

Eso es lo primero que hemos aprendido en el taller de presentadores de televisión, a no tirar nunca la toalla. Eso es lo que nos recuerdan en cada clase todos y cada uno de los profes, a que nada ni nadie nos haga dejar de intentarlo. Eso es lo que más me gusta porque pienso que eso es lo que toda persona no debe olvidar nunca, se dedique a lo que se dedique, sea lo que sea lo que quiera hacer de sí mismo.



Y aquí sigo en Madrid, aprovechando al máximo esta inversión que he hecho, alimentándome cada día sobre el cómo y el por qué he llegado a donde estoy ahora. Todo tiene la misma respuesta: aprender. Y somos como una esponja dentro de este Laboratorio de la Voz. En la foto aparezco en la puerta del centro donde tenemos algunas de las clases.


Las clases más prácticas las tenemos en el plató de CES, el centro de estudios donde la Universidad Camilo José Cela imparte clases en materia audiovisual. El lugar donde nos ponemos en las manos de nuestros profesores. Por ejemplo, aquí en esta otra foto de abajo, Raquel Sanchez Silva me da paso desde el pinganillo. Yo, se supone, estoy en Cayo Paloma presentando una prueba de recompensa del programa Supervivientes.




El trabajo que mis compañeros y yo queremos desempeñar no se diferencia demasiado de cualquier otro. El trabajo que queremos hacer es el ser buenos contadores de historias que escuchará la gente desde su casa. Personas con las que tenemos que lograr una conexión especial, una cercanía, una pasión. Hablar es fácil pero nosotros queremos comunicar, eso es lo que estamos aprendiendo.

En el taller, los profesores nos dicen que tenemos que emocionar, traspasar la pantalla con una mirada de seguridad y naturalidad, que tenemos que ser nosotros mismos, hablar como hablamos, potenciando lo que nos hace especiales, utilizar el tono y la voz que exija el momento, filtrar la información que nos llega y quedarnos con la esencia de los acontecimientos, como si fuéramos un embudo. Nos dicen que nos movamos por titulares, por el hilo que reconduce la historia, por eso que haga saltar al espectador del sofá. Hemos aprendido que cada historia tiene ese “algo” interesante que debemos sacar a la luz, tanto si entrevistamos a un invitado en plató, como si damos una noticia en un informativo.



Este taller está siendo toda una experiencia. En cada clase desnudamos los miedos, hablamos de lo que nos preocupa, de lo que deseamos mejorar, de lo que queremos conseguir. Todo lleva siempre al mismo camino, a esa dura lucha por intentar creernos que somos buenos en lo que hacemos. Los profesores nos dicen que sí, pero no es fácil despojarnos de nervios, inseguridades, miedos... Y tenemos que creérnoslo para comunicar esa seguridad mirando a cámara, sin duda, lo más complicado.

En el ecuador del taller ya vamos sintiendo que cada aprendizaje nos está sirviendo de mucho, y eso tiene un valor que solo se puede medir con la emoción que se debe sentir al traspasar la pantalla de un televisior. Lograr eso es el siguiente paso.

Gracias a todos lo que me apoyáis desde la distancia. Desde aquí se os echa de menos pero se os siente cerca. Un abrazo fuerte :)

Y para mi hermanita, una foto que le hace mucha ilusión...